La serie de Álex Pina se estrenó en Antena 3. Fueron dos temporadas en el canal español pero, sin embargo, el fenómeno global en torno a los ladrones de la Casa de la Moneda se desató en 2017 cuando la serie llegó a la plataforma NetflixEsta es la batalla final que tendrá lugar en la quinta y última temporada sobre el atraco perfecto, perpetrado por un profesor y su grupo de adoctrinados que aparecen vestidos con mameluco rojo, responden al nombre de ciudades del mundo y lucen caretas con el rostro de Dalí para ocultarse ante los rehenes y las fuerzas de seguridad que apostan en la puerta para tratar de detenerlos.

Las virtudes de las temporadas anteriores están, pero aquí se acentúan los excesos y un tono más violento que nunca. Si alguien pensó que la acción es patrimonio excluyente de las producciones de Hollywood, La Casa de Papel viene a patear el tablero y a competir de igual a igual. Incluso, la despedida se desempolva con la violencia desde el comienzo y del Bella Ciao de fondo.

Antes del estreno, conversamos con una de las protagonistas indiscutidas de esta serie que vino a cambiar las reglas del juego, a romper el orden de lo predecible. Úrsula Corberó es Tokio y nos adelantó cómo fue su trabajo junto uno de los actores que se incorpora en la temporada final: “Miguel Ángel Silvestre ha sido un soplo de aire fresco en esta quinta temporada. Lleno de energía, muy entusiasmado con el personaje y por estar en la serie. Él es increíble. Siempre está contento, siempre está a toque de power. Yo no había trabajado con Miguel Ángel, de hecho, lo conocía de eventos, de hola y adiós, y me lo he pasado muy bien”, responde entusiasmada en diálogo con TN y agrega que ese buen vínculo desde el primer minuto de rodaje es muy importante para acompañar la química de un grupo más que consolidado tras cuatro temporadas de éxito extraordinario.

A propósito de Portugal, que se sumó como locación para la quinta temporada de una serie que se rodó en su mayoría en España, Corberó comenta risueña: “Me da un poco de vergüenza decirlo pero no había estado nunca allí y eso que me queda cerca de casa. Es increíble. Lisboa tiene algo melancólico, una cosa que roza la magia, que a mí me permitió conectar con la trama y conmigo y con el ser conscientes de que ya casi estábamos terminando La Casa de Papel. Lo recuerdo como algo muy intenso.”

Imposible no hablar sobre cómo cambió el mundo desde la primera temporada, pandemia mediante. Pasaron tanto tiempo encerrados en la ficción, pero… ¿Cómo vivieron el encierro que pasamos todos por la pandemia?: “Yo lo viví en Buenos Aires. Fui para 10 días y me quedé cuatro meses”.

Aprovecho e interrumpo brevemente para preguntarle cómo se sintió durante ese tiempo atípico que le tocó vivir entre nosotros, instalada junto a la familia de su pareja Chino Darín“Siempre me tratáis muy bien”, responde y agrega: “Siempre que puedo me escapo a Buenos Aires porque me encanta, me encanta la gente, la ciudad, siempre tengo un montón de planes. Creo que es una ciudad muy creativa y está rodeada de arte. No fue el caso de la cuarentena porque me pude relacionarme mucho con nadie. Todo eso fue terrible. Además, yo llegué a Buenos Aires por los pelos, porque ya se estaba poniendo todo bastante turbio en España y a los dos días cerraron, ya no había más vuelos”.

A Úrsula la conocimos masivamente por su Tokio pero también por su relación con el Chino Darín. Por eso le cuento que años atrás, sus coterráneos Javier Bardem y Penélope Cruz se refirieron a Ricardo Darín como “uno de los mejores actores del mundo”. Larga una carcajada mientras dice: “Hombre, para mí más que un actor es mi suegro. Yo conocía a Ricardo y siempre lo he admirado porque me parece un grandísimo actor pero ahora ya me cuesta verlo como actor. Ahora lo veo como la familia y lo único que te puedo decir es que es el mejor suegro del mundo. No se me ocurre un mejor que pudiera tener. Aquí en España también lo adoramos”.

procesamos. Los últimos días de rodaje para mí fueron durísimos, los pasé mal, lloré mucho. Por un lado, tenía muchas ganas de terminar porque estábamos muy cansados, era el momento de llegar a su fin. Pero, ufff, por otro lado, había un sentimiento de saber que te tenías que despedir de una familia, han sido cuatro años, codo con codo”.