Los signos de alerta de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son muchos y variados, aunque estas señales nos pueden ayudar a reconocerlos.

Síntomas físicos de los TCA

  • Oscilaciones en el peso corporal, incluyendo pérdida o ganancia muy significativa. Esto podría indicarnos que la persona pasa por periodos más o menos cortos de restricción alimentaria.
  • Mareos, cansancio, apatía, dolores de cabeza y malestar general. La falta de energía puede provocar esta serie de síntomas.
  • Quejas relacionadas con la digestión o la ingesta (molestia, gases, pesadez, dolores de barriga…). Las molestias digestivas resultan habituales.
  • Sensación de frío constante. Una pérdida de peso elevada puede afectar a la capacidad del cuerpo de regular la temperatura.
  • Alteraciones en el ciclo menstrual y en el deseo sexual. Aunque la falta de menstruación se puede deber a muchas causas, una pérdida de peso puede producir cambios hormonales que la interrumpan. En los hombres puede desembocar en una falta de apetito sexual.

Actitudes sociales

  • Todas las conversaciones giran en torno al aspecto físico, dietas de moda, deporte… Ya que todo lo que rodea al físico, las dietas y lo estético se vuelve el eje central de los intereses.
  • Excusas constantes a la hora de hacer planes que impliquen comer o, a veces, simplemente relacionarse. Normalmente las reuniones sociales siempre giran en torno a la comida o la bebida y, por lo tanto, se vuelven momentos complicados para estas personas.

Cambios en la relación con los alimentos

  • Tendencia a comer cuando están solas. Algunas de estas personas dejan de compartir la mesa con la familia.
  • Esconder comida en su habitación o en lugares de la casa que solamente ellos/as conocen.
  • Registro constante y obsesivo de su peso. Estas personas se pesan todos los días e incluso varias veces en una misma jornada, antes/después de tomar o comer algo.
  • Saltarse comidas o ayunar de 12-24 horas. Presencia de vómitos autoinducidos u otros métodos de purga.
  • Rechazo (por lo general muy radical) a alimentos ultraprocesados y preferencia por aquellos que son más saludables/sanos/real food/eco/bio.
  • Beber en exceso. Ya sean cantidades de agua, infusiones o refrescos sin azúcar.
  • Dificultad para delegar su alimentación a la vez que pasan mucho tiempo cocinando platos que no suelen probar (especialmente repostería).
  • Excesivo interés por el valor calórico de los alimentos, platos, recetas y dietas de moda.