Axel Kicillof sueña con la reeleción, pese a su rivalidad con Máximo Kirchner (Foto NA).
Axel Kicillof sueña con la reeleción, pese a su rivalidad con Máximo Kirchner (Foto NA).

Cristina Kirchner mencionó cinco veces a “Axel”, a secas, en su último discurso en el plenario de la CTA. No hubo otro nombre propio más citado, por fuera de los organizadores, y no es casualidad. Las intervenciones públicas de la vicepresidenta son piezas ineludibles para entender su sistema de preferencias y rechazos, y el adelanto de sus próximos pasos.

Las conversaciones entre la Vicepresidenta y Axel Kicillof se volvieron más frecuentes, sobre todo vinculadas a la economía, pero también sobre la marcha de la gestión bonaerense: ella es una fuente de consulta obligada para la toma de decisiones.

La intervención de Máximo Kirchner

El gobernador de la provincia de Buenos Aires había quedado relegado tras la derrota electoral. Ese golpe no sólo afectó su ánimo, sino también su poder. Máximo Kirchner logró que su madre ordene una virtual intervención, al incorporar intendentes del conurbano a su equipo y correr a sus propios amigos.

El desembarco de Martín Insaurralde como jefe de Gabinete puso en carrera automáticamente su aspiración de competir como gobernador, con el apoyo de sus pares y la simpatía del hijo de Cristina. El PJ bonaerense mantiene un viejo recelo con Kicillof, con quien no comparte ni modos ni ideas. La sola probabilidad de que renueve su mandato les cae pésimo.

Un reciente encuentro de Insaurralde en el despacho de la vice en el Senado disparó suspicacias. Si bien Cristina Kirchner siempre pide que le informe sobre la administración diaria y le encarga tareas (como asegurar que Federico Thea presida el estratégico Tribunal de Cuentas de la provincia), esta vez trascendió que abordaron el escenario electoral. Según quien lo cuente, una versión indica que le adelantó que su candidato es Axel –lo que lo pone fuera de competencia- y otra, lo niega.

Lo cierto es que en la práctica los planetas se alinean en favor de Kicillof. “Acá la provincia se ordenó políticamente. El quilombo lo tiene Nación. Nosotros nos encolumnamos para ganar”, sostuvo un funcionario bonaerense con largo camino en el peronismo.

El kirchnerismo ve (o desea) como desenlace probable perder la presidencial, pero retener la provincia. En ese esquema, la figura del gobernador –si es Kicillof- se potenciaría con la fuerza de jefe de la oposición, algo que algunos en el Frente de Todos ya advierten que entraría en colisión con Máximo Kirchner.

En los planes de sucesión generacional, Cristina Kirchner siempre vio dos “hijos”: el biológico, Máximo, y el político, Axel. Entre ellos, reina la desconfianza y hay situaciones que se explicarían más desde la psicología. Eso llevó a decir a un dirigente de La Cámpora que a esa interna “la define Freud”.

Sergio Berni, en el centro de la discordia

El gran punto de discordia entre la vice y Axel es Sergio Berni, que fue criticado otra vez por La Cámpora por la represión de la policía bonaerense a los docentes en Lomas de Zamora. El gobernador lo sostiene porque actúa de pararrayos en los temas de inseguridad, que tanto incomodan. Cristina Kirchner no puede avanzar en su desplazamiento porque no tiene un candidato viable que lo reemplace.

“Axel volvió a sacar pecho”, observó un intendente que jura se irá a vivir a Uruguay si algún día se convierte en Presidente. La frase es interesante porque refiere a la renovada confianza que exhibe el gobernador en su hoja de ruta hacia 2023. Esa actitud se basa en las señales que viene dando su jefa.

Ya a fines del año pasado, Cristina Kirchner le pidió que diera vuelta de página y armara un plan para “hablar de futuro”. El gobernador trabajó con su equipo en una serie de propuestas de infraestructura, seguridad, educación, desarrollo productivo, turismo, entre otros ejes, y se reservó para pensar con la vice cómo bautizar el proyecto.

“Gestión y gente”

Así, el nombre “6×6″ surgió como idea colaborativa, que le dio primer guiño a su continuidad. El lema refiere a “6 años de pérdidas” (donde los K incluyen los cuatro de María Eugenia Vidal más dos de pandemia) y los “6 años de recuperación” (que son dos de Axel más otros cuatro de un eventual nuevo mandato”). Más allá de lo autoindulgente del slogan, es una pieza conceptual que funciona como campana de largada.

En el entorno del gobernador hablan de “g y g”, que significa “gestión y gente”, y buscan acelerar las recorridas territoriales. Recién por estos días Kicillof está por completar la vuelta uno por uno de los 135 municipios. Dicen que la cuarentena interrumpió estas visitas y que antes de la campaña va a dar otra vuelta completa.

Massa y Scioli

La semana pasada los intendentes de la quinta sección electoral, donde estuvo de gira, emitieron un comunicado de respaldo a su proyecto de reelección, incluidos los que responden a Sergio Massa. El operativo en busca de adhesiones arrancó.

Daniel Scioli, con el olfato intacto, se pegó al gobernador apenas asumió. Lo visitó primero en La Plata y luego compartió una actividad en Mar del Plata. Intuye que si toca la misma partitura que Cristina Kirchner puede que la “más maravillosa música” -como diría Perón- suene para él: poder ser candidato presidencial en 2023.

Fuente: TN